El hombre que comía diccionarios o como el vanguardismo blog también existe.

La obra surrealista trata de ser una realidad que no se encuentra regida por las leyes de la lógica, la casualidad o la sintaxis, llena de encuentros inusuales, niveles disímiles de realidad y disociaciones sicológicas de muchas clases.

Encontrar algo parecido plasmado en una bitácora y con un mínimo de acierto, no es tarea fácil, sin embargo el hombre que comía diccionarios bien pudiera ser un ejemplo de eso tan difícil de definir y más difícil de entender que se denomina "surrealismo".

Sus post son estampas, capítulos aparentemente desligados de cualquier acción lógica reunidos en torno a una figura peculiar, capaces de evocar paisajes, recuerdos, detalles nímios de nuestra conciencia que se suceden continuamente hasta empalagarnos, pequeños fogonazos destinados a poner de relieve la distancia entre la vida y el arte por medio de esa costra cultural e irónica que los recubre.

El aquilatamiento expresivo y un adelgazamiento temático hacen del blog, en su casi totalidad, una rara joya de complicado acceso que exige un lector culto y avezado, capaz de seguir los textos a través de múltiples acciones y vericuetos, a través de la diversidad estilística, y de extraer de todos ellos las intenciones que se le suponen al autor.

Aunque sus argumentos suelen ser excesivamente densos, la perspectiva adoptada es de sorprendentes efectos artísticos. Si bien el conjunto de la impresión de un experimento literario, el tratamiento continuamente irónico de sus temas trasluce un cierto nihilismo, de la misma manera que es desengañada su burlona contemplación de todo cuanto le rodea, refugiado siempre en ese aristocratismo intelectual que le hace parecer que contempla la vida desde un pedestal.

El resultado es desconcertante, al final suele ocurrir que el lector no sabe a qué carta quedarse: ¿se trata de un tema serio tratado humorísticamente? ¿Se trata de un tema ya de por sí bufo? ¿debemos adoptar una sola perspectiva, -la del autor, la del texto-, en cuyo caso podemos optar por la más pobre, cuando no por la equivocada? ¿debemos aceptar esa multiplicidad de perspectivas que hacen entonces del blog algo contradictorio?

Un buen experimento que merece la pena visitar... una vez al menos.


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